
Las consecuencias de la tuberculosis
El bacilo de la tuberculosis destruye los tejidos del pulmón, por lo que el enfermo padece una tos prolongada (más de dos semanas) que suele acompañarse de expectoración de esputos y a veces también de sangre. Muchas personas se ven aquejadas de dolores en el pecho, de una pérdida del apetito, de sudores nocturnos, de fiebre, adelgazamiento y cansancio. Sin un tratamiento adecuado, la muerte puede sobrevenir en pocos meses o pocos años.
Si el tratamiento se administra con mucho retraso, puede que el enfermo nunca recupere completamente unos pulmones intactos ni reconstituya plenamente sus fuerzas. Además, los enfermos pueden contaminar a otras personas de su entorno durante el período en que aún no reciben tratamiento. Toda persona con una tos que persiste por más de dos semanas debería pues acudir a los servicios de salud para un análisis de sus esputos.
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