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La lepra bajo la lupa

Una micobacteria

La lepra es una enfermedad infecciosa causada por una micobacteria, el Mycobacterium leprae o bacilo de Hansen (proviene del nombre del médico noruego que lo descubrió en 1873). Hasta ahora no se ha logrado cultivar el bacilo M. leprae en un medio artificial, lo cual frena el estudio de la enfermedad. Sin embargo es posible cultivarlo inoculándolo en el cojinete plantar del ratón o por inoculación al tatú de nueve bandas (Dacypus novemcinctus), pequeño mamífero que vive en el Sur de Estados Unidos y en México. Con excepción de este último, para el cual la lepra es endémica, parece tratarse de una enfermedad exclusivamente humana. Excepcionalmente se ha constatado su presencia en algún mono. El Mycobacterium leprae es un bacilo ácido alcohol resistente de 1 a 8 µ de largo por 0,3 µ de ancho. Aparece bajo forma de bastoncillos rojos tras una tinción clásica de Ziehl-Neelsen. Se trata de un parásito intracelular obligado, que infecta principalmente a macrófagos. Su tiempo de duplicación es largo: entre 11 y 13 días.

Contacto directo

Aunque numerosos aspectos de la epidemiología de la infección y de la enfermedad leprosa siguen desconocidos, sí parece que se transmite el microbio por contacto directo entre una persona enferma y personas sanas. Se considera que la puerta de salida y la puerta de entrada son esencialmente respiratorias; se han descrito sin embargo casos de transmisión transcutánea, en particular con ocasión de escarificaciones o tatuajes. Sólo una pequeña fracción de los enfermos (los enfermos lepromatosos o multibacilares) parece importante desde el punto de vista de la transmisión. Cuando una persona ha sido infectada, su resistencia antes de desarrollar la enfermedad depende de sus defensas naturales, y en particular de su inmunidad de tipo celular. Según el nivel de sus defensas frente al M. leprae, la persona infectada o bien no desarrollará nunca la enfermedad (el caso más frecuente), o bien desarrollará quizás alguna mancha que puede desaparecer espontáneamente en unas semanas, o bien desarrollará una forma clínica localizada (llamada tuberculoide o paucibacilar) o generalizada (multibacilar).

Señales características

El bacilo ataca principalmente la piel y los nervios periféricos. Es pues en estos dos niveles donde se manifiestan los síntomas clínicos, tras un período de incubación que dura generalmente varios años. Las señales características de la lepra, que permiten diagnosticarla en las regiones endémicas, son las siguientes:

  • Manchas cutáneas claras o rojizas con pérdida de sensibilidad.
  • Alteración de los troncos nerviosos periféricos, con hipertrofia y pérdida de sensibilidad.
  • Presencia de bacilos de lepra en los frotis de jugo dérmico del lóbulo de la oreja o de lesión cutánea.

Para saber más acerca de sus consecuencias.